Torrijas de horchata

 Ingredientes:

Pan brioche o pan de picos (con mucha miga y poca corteza)
200 ml de horchata
200 ml de nata (35% materia grasa)
Media rama de canela
Media rama de vainilla
1 sobre de azúcar blanco (avainillado opcional)
Piel de naranja
Aceite de girasol
1 huevo
Azúcar y canela molida
Fresas, almíbar, helado

Preparación:

Ponemos a calentar los líquidos con la canela, la vainilla, el azúcar y la piel de naranja a fuego lento hasta que hierva. De esta manera se infusionan los sabores y se deshace el azúcar.

Apartamos del fuego, echamos en un bol hondo y reservamos hasta que esté completamente fría la leche.

Cortamos el pan en rebanadas gruesas, de unos 2,5 centímetros aproximadamente y les quitamos las partes más duras de la corteza.

Una vez los líquidos están completamente fríos, introducimos las rebanadas en el bol, esperamos unos 15 minutos por cada lado y les damos la vuelta, con cuidado para que el pan empapado no se rompa. Pasado ese tiempo, sacamos las rebanadas y las dejamos escurrir unos minutos sobre una rejilla. De esta manera, expulsarán el sobrante de leche.

Batimos el huevo y con mucho cuidado rebozamos cada rebanada de pan en él, asegurándonos que queden bien empapadas. Hacemos lo mismo que con la leche, reposando las rebanadas unos minutos sobre una rejilla.

En una sartén honda y pequeña calentamos unos dos dedos de aceite. Tiene que estar bien caliente. De esta manera, la torrija quedará totalmente sumergida y solo habrá que tocarla una vez para darle la vuelta cuando veamos que empieza a dorarse. Escurrimos cada una sobre papel absorbente para eliminar el exceso de grasa.

Rebozamos con azúcar y canela cuando aún están calientes y emplatamos a nuestro gusto.

Notas:

Es conveniente freírlas en tandas pequeñas para evitar que baje la temperatura del aceite.

Maridan muy bien las torrijas con helados de vainilla, de frutos secos, de té matcha y de leche merengada. También con coulis o un almíbar de frutos rojos.

En esta ocasión yo quise darles el toque de horchata pero se pueden hacer a la manera tradicional, sustituyendo la misma cantidad de esta por leche. Lo que considero imprescindible es la nata.

Comerlas templadas es un placer para los sentidos. Su interior,  es tan esponjoso y húmedo  que nos puede recordar a una crema pastelera. En esta foto podéis ver su interior. 

Mi interior

En este enlace podéis ver la que hice para acompañar con helado de té Matcha.

Comentarios

  1. El año pasado hice torrijas de estas y están buenísimas 🤤🤤

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    1. Están brutales. El interior se asemeja a una crema pastelera, de lo jugosas que quedan. ¡Gracias por leerme, Fer!

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